¿Quién de nosotros no ha querido esto por lo menos una vez en su vida? Vivir una vida sencilla, tranquila y segura en la cual no haya problemas de ningún tipo. Sin cosas que que nos compliquen los días, nos arruinen los buenos momentos y nos robe la tranquilidad y felicidad? Estoy seguro que todos nosotros hemos deseado esto en algún instante, pero… ¿Por qué?

Bueno, esto se debe a que nosotros vemos los retos y “problemas” que se nos presentan en la vida como un castigo. Como algo que sencillamente existe para complicarnos la existencia y lastimarnos y debemos evitar a toda costa.

Muchas personas están convencidas que siempre tienen mala suerte, que solo las cosas malas les pasan a ellos y que constantemente están siendo abrumados con problemas sin parar. Ellos darían lo que fuera para poder vivir de una vez por todas sin andar solucionando problemas en su vida. 

Puedo entender la frustración que muchos de nosotros podemos llegar a sentir, cuando sentimos que lo único que hacemos todo el tiempo es enfrentar problemas, sin embargo, ¿quién dijo que tiene que ser así?

Hagamos un ejercicio. Reflexiona por un momento y dime si en este momento tienes un problema en tu vida. Estoy casi 100% convencido que todos los que me están leyendo esto habrán respondido con un sí, pero presta atención: ¿en este mismísimo instante que lees este blog tienes un problema en tu vida?

Puede que después de haber leído nuevamente la pregunta, algunos de ustedes hayan cambiado la respuesta a un NO y si no eres una de esas personas te preguntarás ¿Por qué carajos cambiaría mi respuesta si yo tengo en este momento un montón de problemas?

En este caso la respuesta es mas sencilla de lo que tu crees. Nosotros solo tenemos un problema cuando sentimos que tenemos un problema.

Las experiencias de tu vida se convierten en un problema, cuando quieres hacerlas un problema, no antes.Antes son simplemente retos, obstáculos que aparecen por mil razones diferentes y la mayor cantidad de ellas son sencillamente parte de tener esta experiencia llamada vida.

En mis cursos programación neurolingüística repito siempre esta idea de que a dónde va el enfoque va la energía, lo que significa que es tu enfoque al ver lo negativo de las experiencias, lo que las convierte en problemas. Con esto no quiere decir que no existan situaciones que hacen complejas nuestro día a día, pero es dependiendo de nuestro enfoque que podemos ver dichas situaciones como un callejón sin salida o como algo que puede tener una salida. Si te enfocas en verlo de la segunda forma, tu mente te ayudará a encontrar la salida, mientras que la primera perspectiva solo indicará que no hay nada que se pueda hacer y no vale la pena siquiera pensar en alternativas.

Lo creas o no, la vida nunca te pone un reto que no puedas superar.  Esto no significa que sea fácil, simplemente que se requerirá un esfuerzo de tu parte, reinventarte y transformarte para hacer de esta experiencia un historia más de crecimiento en tu vida.

Y te pido que no me creas lo que estoy diciendo y simplemente mires en tu pasado cuantas veces has pasado por situaciones difíciles, momentos que creías que se convertirían en el epilogo de tu existencia y lograste superarlas. Algunas puede que te haya costado mucho superar, mientras que otras fueron más fáciles de lo que pensabas, pero eso sí, en cada una de esas situaciones saliste victorioso, creciste y aprendiste un poco más de ti, del mundo y de la vida.

Deja de ver los retos que te pone la vida como problemas, no te quejes por ellos, pues estos no desaparecerán sencillamente porque te sientas incomodos de que están aquí. El mundo no está interesado en mostrarte lo que te gusta y ya, y por otro lado tampoco está interesado en lastimarte; esa idea la hemos creado nosotros mismos.

Toma el control y encara los retos de frente, comprendiendo de que esta es la única manera de que se vayan, pues por más que les huyas, ellos tienen piernas más largas que tú y tarde o temprano te alcanzarán.

Aquí es donde muchos giran los ojos, exhalan forzosamente y dicen: “más fácil decirlo que hacerlo, David”.  Vale, yo sé que puede ser complejo al principio, pero te invito a que traigas toda tu atención al momento presente y te enfoques única y exclusivamente en lo que está sucediendo en este instante dejando de lado tanto tu ayer y tu mañana. Esto es lo que llamamos Minfulness.

Entre más te das la oportunidad de vivir tu presente plenamente, con todos tus sentidos, comenzarás a darte cuenta qué no siempre estas rodeado de problemas y que muchos de los problemas que dices tener, no son ni tan graves, ni tan urgentes, ni tan importantes.

Tú tienes la capacidad de definir las experiencias de tu vida y eres tú quien decide si colecciona problemas o experiencias y retos superados. Recuerda siempre que es una cuestión de perspectiva.

Tiempo de reflexión:

  • ¿Cuántos problemas tienes actualmente en tu vida? (Haz una lista de ellos?
  • Lee atentamente la lista y pregúntate a ti mismo: ¿Es esto realmente un problema?
  • ¿Existe otra forma de ver esta situación que te ayude a superarla mas fácilmente?
  • ¿Cuántos problemas has superado en tu vida que te han llevado a crecer?
  • ¿Cómo lograste superarlos?

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