¿De que sirve la autoregulación emocional?

¿Cuántas veces no has perdido los estribos en una discusión y has dicho cosas de las cuales te has arrepentido después?

¿Cuántas veces te has dejado llevar por el impulso, por la rabia, la frustración, el miedo o la euforia y has tomado decisiones que al final no han sido buenas para ti?

Frecuentemente permitimos que nuestras emociones tomen control sobre nosotros y las culpamos, pues asumimos que ellas son las culpables de que no podamos tener la vida que queremos. Esto simplemente no es verdad. Somos nosotros quienes, con nuestra falta de responsabilidad, no hemos aprendido a autorregularnos de tal manera que podamos gestionar mejor nuestras emociones.  

La autorregulación una habilidad que necesitamos desarrollar para lograr una consistencia mental y emocional superior. Históricamente esta ha sido definida como la decisión de tomar acciones o aplicar comportamientos alineados con nuestros intereses a largo plazo y nuestros valores fundamentales.

Cuando somos conscientes de lo que es mas importante para nosotros y conocemos nuestras motivaciones, nosotros aprendemos a sobre llevar mejor los retos que se nos presenten en el camino y aprendemos a ver a las emociones como emisarios de informaciones importantes para nuestra vida y nosotros requerimos descifrarlas.

Todas las emociones tienen una de las siguientes tres motivaciones:

La motivación de aproximación

Esta significa que nosotros buscamos más de algo específico. Una experiencia, descubrir algo más, aprender algo más, o valorar algo más. Las emociones más comunes en este grupo son: felicidad, compasión, confianza y verdad. Por otra parte, los comportamientos más comunes en este grupo son: aprendizaje, negociación, cooperación, influencia, guía, creación de límites y en ciertos casos protección.

La motivación de elusión

Aquí buscamos alejarnos de algo en especial. Aquí buscamos reducir el valor de nuestra atención hacia algo específico. Típicos comportamientos de elusión pueden ser: ignorar, rechazar y retirarse entre otros.

La motivación de ataque

Esta motivación busca devaluar insultos, criticas, humillaciones y cosas similares. Emociones de este tipo son rabia, ira, odio, desagrado malestar, entre otros. Los comportamientos de este tipo son manipulativos, dominantes, abusivos y sobre todo dañinos sí reaccionamos a estos sin ningún tipo de análisis.

Algo que debes tener claro es que todas las emociones tienen un propósito en nuestra vida y no se trata de eliminar ciertas emociones “negativas”, sino de comprender por qué estas aparecen. Estas han sido activadas por alguna interpretación interna de una situación externa y entre mas claro tengamos esto, más fácil será para nosotros no actuar a través de la emoción y responder de una manera asertiva frente a lo que nos está sucediendo.

Los sentimientos son el componente menos comprendido de nuestras emociones. En contraste con la simplicidad de las motivaciones básicas, los sentimientos son complicados, constantemente cambiantes y dependientes de nuestros estados mentales y físicos, tales como, calor, frio, placer, dolor, comodidad e incomodidad.

Los sentimientos a menudo se “sienten” como emociones, por lo que muchas personas le dan un significado psicológico a cualquier situación o circunstancia que los hace “sentir” incomodos. Incomodidad a menudo es interpretado como una emoción y es por eso por lo que muchas personas viven en un estado de confusión, enfocados más en lo que sentimos que en nuestras verdaderas motivaciones.

“Autorregulación se trata de la relación con nosotros mismos y nuestra habilidad de ejercitar autocontrol y auto análisis crítico para lograr el mejor resultado posible en cualquier situación – y sobreponernos a los miedos, fracasos, distracciones, y pereza al perseguir nuestras metas”

Linda B. Nilson

Cuando ignoramos a alguien que amamos y no nos acercamos a pedir disculpas y solucionar la situación, la típica emoción inconsciente de culpa puede comenzar a sentirse como impaciencia, frustración, ansiedad e incluso depresión.

Cuando actuamos de manera impulsiva, nosotros a menudo somos poco conscientes de nuestras emociones. De la misma manera, las personas tienden a enfocarse mucho más en aquellas cosas que no quieren en su vida, que en las cosas que si desean. Esta es la diferencia entre una motivación negativa y una motivación positiva.

Cuando tomamos la decisión de analizar conscientemente la manera en cómo sentimos, nosotros llegamos a un grado de consciencia plena en el momento presente o mayormente conocido como mindfulness, el cual resultará en un cambio de perspectiva, motivación y, por ende, de comportamiento.

La autorregulación es más fácil de lograr, cuando nosotros nos enfocamos más en nuestros valores que en nuestros sentimientos. Puede que al principio sea un proceso complejo, ya que no lo hemos hecho por mucho tiempo, pero cuando queremos mejorar la calidad de nuestra vida, encontramos la motivación para hacerlo.

Me siento triste…” enfoca tu atención a un sentimiento de tristeza, el cual invoca un análisis, explicación y justificación con el fin de interpretarlo. “Me siento ansioso…” tiene el mismo efecto adverso. Cuando nos enfocamos en un sentimiento en particular, el sentimiento se magnifica debido a la atención que le entregamos

“Detesto mi trabajo…”

“Me da miedo hablar en público…”

“Si tengo rabia significa que el me lastimó…”

“Yo soy una víctima y he sido victimizada”

Todas las frases anteriores nos mantienen enfocados en el problema y en lo que no queremos. Cuando empezamos a culpar a otras personas por nuestros sentimientos, esto estimulará un patrón de pensamientos que nos impedirá reconocer y entender las razones que nos han llevado a sentir de la manera que lo hacemos.

Regulación no significa encadenarnos, impedir emociones o evitar vivir ciertas experiencias en nuestra vida, todo lo contrario. Una vez hemos dejado claro cuales son nuestros valores mas importantes, nosotros podemos vivir plenamente honrándolos cada día de nuestra vida.

Es así como aprendemos a decir Si cuando querremos decir que Si y no cuando queremos decir que NO, la toma de decisiones se hace cada vez más fácil y las emociones se convierten en aliadas y no enemigas de las cuales tenemos que huir.

La próxima vez que te encuentres en una situación altamente emocional haz las siguientes preguntas:

¿Qué estoy sintiendo? (Nombra la emoción)

  • ¿Qué generó esta emoción?
  • ¿En que otra situación he sentido esta emoción?
  • ¿Qué me quiere decir esta emoción?
  • ¿Qué acción quiero tomar?
  • ¿Es esta la mejor acción en este caso o hay alguna otra que sea mejor para mi?

Aplica estas preguntas y cuéntame como te va.

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