¿Tiendes a creer que lo que tienes no lo mereces? ¿Qué tal vez existe alguien mejor, más capacitado o inteligente que tú y esta persona debería estar en donde tú te encuentras? ¿Sientes que en cualquier momento puedes perder lo que tienes sí la gente alrededor tuyo se da cuenta de que eres un farsante y no mereces estar en dónde estás? ¿Te cuesta reconocer que tu esfuerzo y dedicación te han llevado al éxito que tienes en este momento?

Si la respuesta a una o más de estas preguntas ha sido afirmativa puede que en este instante esté sufriendo del síndrome del impostor, el cual te lleva a creer que tú no eres merecedor de tus éxitos, desvalorando tus esfuerzos, dedicación y entrega a aquello qué te ha llevado a una posición incluso privilegiada.

Puede que consideres que has llegado a esa posición por mera suerte o porque has logrado engañar a los otros haciéndoles creer que eres más de lo que realmente consideras que eres. Esto por supuesto es una apreciación personal errada que te lleva a desvalorizar quién tú eres, poniéndote por debajo de las personas a tu alrededor considerando que ellas son mejores que tú y por lo tanto merece lo que tú les has “quitado”.

¿Cómo reconocer el síndrome del impostor?

Existen diferentes características y comportamientos que te pueden ayudar a reconocer si estás sufriendo de este síndrome:

  • Perfeccionismo
  • Creer que tu éxito depende de situaciones ajenas a ti
  • Dificultades en reconocer tus habilidades y talentos
  • Autosabotaje
  • Miedo al éxito (sí, existe.)
  • Ansiedad y miedo de ser reconocido como fraude

Estos dos últimos son compañeros permanentes de la persona que padece de este síndrome y le susurran constantemente con gran sarcasmo al oído frases como:

  • “¿Quién te crees tú para hablar de eso?”
  • “Seguro que la próxima vez no vas a tener tanta suerte y se darán cuenta que no sabes mucho del tema”
  • “Cuando se den cuenta que no eres tan (inserta la cualidad que crees que no tienes) te van a despedir”
  • “¿Es solo cuestión de tiempo para que vean que no tienes lo que se necesita para esto?”
  • “Ha! ¿Cómo carajos terminaste tu aquí?”

En algunos casos este tipo de miedo puede motivar a la persona a dar mucho mas de sí misma, lo cual al principio puede sonar como algo bueno, sin embargo, al reconocer que nunca va a ser suficiente, las personas llegan a sus límites haciendo hasta lo imposible para satisfacer las expectativas que ellos creen que el mundo espera de ellos. Esta sobre exigencia genera más ansiedad, desgaste e incluso puede llevar al burnout.

Por otra parte, estos miedos puede que lleven a la persona a no intentar ni siquiera avanzar en su vida personal o profesional, dejando pasar frente a ellos grandes oportunidades, asumiendo que no merecen tomarlas y que es mejor dejar eso para alguien mejor.

Siendo una de esas personas que ha padecido de este síndrome por muchos años, te puedo decir que no he logrado liberarme completamente de el. Sin embargo, hoy en día comprendo de donde proviene y a través de mis acciones le pongo un alto a esas voces que buscan hundirme y llenarme de miedo.

¿Cómo enfrentar este síndrome?

  1. Acepta que nunca serás perfecto
    • Ni tu ni nadie lo será. No busques la perfección, busca la excelencia. Sin importar lo que hagas, da todo de ti, no pensando en el resultado final, sino con la certeza de que sin importar lo que suceda tu has dado todo lo que podías dar el día de hoy
  2. Reconoce tus habilidades
    • Este puede costar al principio, pero tú en el fondo sabes que eres capaz de hacer ciertas cosas. Crea una lista y sin juzgar o criticar escribe las cosas en las que sabes que eres bueno. No perfecto, sino bueno y que puedes seguir mejorando.
  3. ¡No te compares!
    • Cada persona es un universo y cada uno esta viviendo su propia vida. Encárgate de la tuya, de lo que puedes hacer hoy y deja que los demás hagan lo suyo. La vida no es una competencia y si lo vez así, créeme que estas compitiendo tu solo.
  4. El miedo siempre estará allí
    • Cada vez que hagas algo nuevo o diferente el miedo aparecerá. Es normal, no lo ignores, sencillamente reconócelo como una señal que te dice que estás a punto de salir de tu zona de confort.
  5. Perdónate y amate más.
    • Deja de criticarte, de juzgarte. Mas bien pídete a ti mismo perdón por ser tan fuerte e incluso cruel y aprende a amarte un poco más. No te castigues por tus defectos y mas bien valórate por todo lo que has logrado hacer hasta este momento de tu vida. Puede que digas que no has logrado nada, pero si miras profundamente, algo haz hecho bien, como para seguir vivo… así sea respirar.

Cuando vives de manera auténtica no puedes ser un impostor, pues no estás viviendo la vida de nadie más a parte de la tuya. Creé más en ti, permítete gozar de tus triunfos, sin importar cuanto duren. Hey! Por alguna razón has tenido éxito ¿no? ¿Por qué carajos desperdiciarlo?